Retiro 1
Una mañana de domingo para madres, tengan tus hijos la edad que tengan.
Sin necesidad de experiencia previa.
Domingo 25 de octubre
De 10:00 a 14:00
Adyanta · P.º del Zurrón 43, Barajas (Madrid)
Grupo reducido¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solo por ti, sin que nadie te necesitara? Esta mañana es para eso.
Y volver a casa con algo sencillo que puedas seguir practicando.
Movimiento suave para llegar al cuerpo. Respiración. Una meditación. Un rato de escritura y una escucha por parejas, con otra madre del grupo —escuchar también es práctica—. Nada que haya que hacer bien. No hace falta experiencia, ni ropa especial, ni haber meditado nunca.
Algo pequeño cada pocos días: una práctica de tres minutos, una pregunta, una idea corta. Veinte propuestas breves cada mes, pensadas para que lo que se abre esa mañana no se apague el martes.
Para ti, tengan tus hijos tres meses, tres años o veinte. No hace falta que estés mal, ni que quieras arreglar nada. Esto no va de reparar: va de volver.
Cuatro mañanas, una al mes, de 10:00 a 14:00. Puedes venir solo a esta mañana o hacer el ciclo entero.
El grupo es reducido a propósito: así hay sitio y confianza para todas.
El ciclo de cuatro
249 €
Las cuatro mañanas y el acompañamiento de los cuatro meses: 80 propuestas breves entre una y otra. Se puede pagar en dos veces.
Una mañana suelta
70 €
Esta mañana del 25 de octubre. Si después quieres seguir, se te descuenta de la plaza del ciclo.
Te contesto yo, y sin compromiso: puedes preguntarme cualquier duda antes de decidir. La plaza se reserva cuando lo tengas claro.
No pasa nada: hay tres mañanas más de aquí a enero y habrá otro ciclo después. Déjame tu nombre y tu correo y te aviso cuando abra fechas —sin agobiar, y puedes salirte cuando quieras—.
¡Listo!
Te aviso en cuanto abra fechas. Y mira tu correo: te he mandado algo.
Chon Jorquera
Pediatra desde hace treinta años, instructora de mindfulness y madre de tres —de 25, 23 y 16—. Guío círculos de maternidad en Barajas. Yo también crucé los primeros años de maternidad casi en piloto automático, y aprendí más tarde que hay otra manera de vivirla.